domingo, enero 07, 2024

La casa Fantasmal

 

Hace mucho tiempo, aproximadamente en el año de  1996; nos mudamos a una casa que se encontraba en una cerrada con solo 6 casas; solo era temporal y se encontraba por en las orillas de Tepepan; cuando llegamos era un desastre, grafitis en varias paredes; la hicimos funcional.

La dueña que era una señora alemana que llegó a establecerse a México desde joven, se casó con un nativo de Tepepan; después de unos meses nos preguntó qué sino nos habían asustado o habíamos visto algo extraño, cuando le dijimos que no, ella nos comentó que los inquilinos no estaban más de seis meses y cuando se iban decían que pasaban cosas extrañas.

Bueno, nos narró que en la época de la Revolución mexicana, exactamente en ese predio que es bastante grande; en esa época a pie de calle existía una cantina y debido a la Revolución en esa zona hubo muchos muertos; y por lo mismo se quedaron muchas almas en pena, que no encontraron su camino. Después de un tiempo corto, empezamos a tener experiencias muy graciosas (claro, nosotros lo sentíamos y veíamos así).

En ese entonces teníamos 3 perritos chiquitos; un día me encontraba regando el jardín, había una ventana no muy grande del comedor que daba al jardín; de repente vi que mi perrito iba directo a la ventana y después corría hacia la cocina, por lógica tenía que salir al jardín, pero no fue así. Entre por la cocina y le llame y me dicen esta acostado, claro que me quede perpleja, porque lo vi muy clarito, seguí regando. Cuando vuelvo hacia la ventana, otra vez lo volví a ver, en ese momento lo que vi  y muy claro fue a un duende entonces empecé a jugar con el,  le aventaba agua y corría hacia la cocina, alejaba el chorro de agua y el duende se regresaba a la ventana; y así unos minutos hasta que lo deje de ver.

Otra historia en ese mismo lugar, enfrente de la casa estaba  una pizzería, en aquella ocasión llego la camioneta de valores, pero ya los tenían muy estudiados los asaltantes; desafortunadamente los de valores, teniendo una camioneta blindada abrieron su puerta y  lo paso es lo que actualmente vivimos  todos los días, fallecieron; aquí la intervención de los espíritus, fue que teníamos una ventana muy pequeña del baño que daba a la calle, enfrente de la pizzería, mi hermana se había asomado por esa ventana pensando que eran cuetes, rápidamente cerro la ventana al ver la situación. Al día siguiente llegaron a investigar, porque decían que había una viejita asomándose por la ventana del baño y querían hacerle preguntas, la situación es que no había ninguna viejita; los investigadores hicieron la descripción; en tres ocasiones fueron a preguntar diferentes personas exactamente lo mismo y con la misma descripción de la viejita, no había nadie con esa descripción; concluyo entonces, que algún espíritu se hizo presente o disfrazo a mi hermana para protegerla.

Digamos que ese lugar estaba hechizado, porque ocurrían cosas extrañas; en una ocasión estábamos tres personas en el comedor platicando, en un momento de esa reunión vi literal atravesar una pared a otra, me quede perpleja, pero en ese momento a los otras dos personas que estaban conmigo, ellas mismas vieron lo mismo que yo y al mismo tiempo preguntamos, ¿vieron eso?

Otro día, estaba en esa misma casa cocinando, cuando le pregunte algo a mi mamá; y me contesto que ahorita bajaba; pasaron varios minutos y como no bajo, subí a su habitación; eran unas escaleras de caracol y al subir a la mitad de esas escaleras se veía perfecto la recamara de mi mamá, en ese momento claramente vi entrar a su baño a la misma persona que acabo de platicar en el párrafo anterior, me quede extrañada y le dije a mi mamá no que ibas a bajar y me contesta a qué hora, yo estaba durmiendo no te pude contestar nada….

En otro momento, en la habitación de mis papás estaba mi mamá recostada con una de mis perritas, cuando ella abre los ojos, se da cuenta que un hombre delgado, de tez morena, estaba acariciando a la perrita; y cuando iba yo subiendo las escaleras, se desvaneció; me lo comento mi mamá, pero ya no se hizo presente.

Esta casa sí que tenía cosas muy especiales; durante nuestra estancia ahí de casi tres años pasaron cosas por el estilo; agradezco haber  vivido esa experiencia, porque fueron divertidas, en el  momento que nosotros teníamos que cambiarnos de casa, la dueña nos comentó que fuimos las únicas personas que duraron más tiempo en esa casa; probablemente querían asustarnos, no lo sé, pero si lo vemos así, lo que no sabían es que no éramos temerosos de esas situaciones. Después de nosotros, solo vimos dos inquilinos más que estuvieron menos de seis meses; ¡la casa no ha vuelto a ser habitada hasta el día de hoy!.


 

sábado, enero 06, 2024

La emoción de la llegada de los Reyes Magos

 


La llegada de los tres Reyes Magos era muy esperada; desde que llegaba la Navidad empezaba la emoción y contaba los días para su arribo.

Todo comenzaba desde que mis abuelas y mi mamá nos decían, aun vienen en camino, nos mostraban las estrellas que se veía que venían bajando, entonces decían no se desesperen, el camino es largo. Pero como buenos padres, nos decían a mi hermana y a mí, se tienen que portar bien sino, no les dejaran su regalo, así que no quedaba otro remedio que portarse bien, decían mis papas que los Reyes les escribían una carta para indicarles en que nos habíamos portado mal, por lo que tanto mi hermana y yo, nos portábamos muy bien para poder recibir nuestro regalo.

Por supuesto, era regla dejar el zapato y una carta para los reyes, mis papas eran los encargados de recordarnos sino hay zapato y carta, los Reyes no vendrán. Nosotras poníamos el zapato más bonito, bien boleadito y la carta, recuerdo que le ponía colores y hasta dibujo le hacía a las Reyes (pobres, espero que nunca se hayan espantado de mis dibujos, pero eso sí sacaba lo mejor del Picasso que traía dentro).

Día 5 de enero, era tal mi alegría y la curiosidad de conocerlos, que no me querida dormir; con trabajos y advertencias, pues me iba a dormir. En alguna ocasión nos dijeron que les dejáramos una galletitas, sin embargo no llegaron a los Reyes porque la perrita que teníamos, se las comió por ellos, nos dijo mi mamá que le tuvo que dar otra galletas a los Reyes para que se las fueran comiendo en el camino, porque pobrecitos, tenían mucho trabajo y obviamente era una botanita para el camino.

¡Ah! pero como me mandaron a dormir temprano, y era el día tan esperado en mi infancia; yo como relojito, y todos los días  6 de enero (porque así fueron todos los años) a las 4 de la madrugada, bajaba corriendo con la ilusión de encontrarme con mis regalos; una vez que los veía, regresaba a mi habitación para despertar a mi hermana para que ella también empezara a jugar con sus regalos. Para no hacer ruido, nos encerrábamos en mi recamara; pero era tal la agitación del momento, que a esa hora, despertábamos a mi mamá para enseñarle todo lo que nos habían traído los Reyes Magos; por supuesto nos decía, porque no se duermen otro ratito; entonces bajábamos la voz, cerrábamos nuestra puerta y que comience la diversión. Sí, si nos íbamos a dormir como a las 6 de la mañana pero a las dos horas, continuábamos.

Por la tarde, llegaba la hora de partir rosca, cabe mencionar que en toda mi vida, siempre me he sacado el muñequito; situación que a mi madre, ¡no le causaba tanta gracia, verdad!;  cada que me sacaba el muñequito, lo primero que hacia es correr a decirle a mi mamá, porque sentía que era un premio o regalo, me agradaba. Pero por supuesto, lo que no sabía es que me tocaban los tamales para el 2 de febrero, jajaja. He tenido tal suerte, que hasta contando con los dedos de una sola mano, son las veces que no me ha tocado sacar el muñequito.

Con la partida de rosca no se terminaba el  festejo del día de reyes, al siguiente día; es decir 7 de enero, mi mamá por la noche señalaba hacia el cielo y nos decía, ven las estrellas de los tres Reyes Magos, ya se van a su casa , vean como van subiendo.

A PROPÓSITO DEL DÍA DE REYES, UNA ANÉCDOTA DE MI MADRE


 

    La Ciudad de México ha crecido en extensión y demografía y es difícil imaginarla en la década de 1940.  Sin embargo, intentaré hacer una breve descripción para que nuestras mentes logren recrear la vida en esa época.

   La ciudad era pequeña, los ríos, como el Churubusco, aún corrían libres en la superficie.  Algunas calles contaban con rieles para los tranvías y existían postes por los que se unían las antenas de los trolebuses.

    La zona fabril de la ciudad se hallaba en la colonia Vallejo, donde ahora están los esqueletos de fábricas y esto se debía a que Vallejo era una de las áreas más alejadas de la capital pero no representaba mucho  problema para el transporte de los obreros y demás trabajadores de las manufactureras.

    La colonia Industrial, localizada al norte de la ciudad, era un lugar en el que vivían familias con posibilidades económicas mejores a las  de los empleados, ahí  habitaban comerciantes, empresarios, médicos, arquitectos, ingenieros, etc.

    En la calle Fundidora de Monterrey número 13 vivía la famiia  Camarillo Carbajal; Alfredo y Catalina eran los padres que tenían tres hijos llamados Leonardo de 11 años, Teresita de 8 e Imelda de 4 como fruto de su amor.  Debo aclarar que ambos fueron muy trabajadores, él tenía una gasolinería y ella, que se dedicaba al hogar, ocupaba su tiempo libre en la venta de diferentes artículos, por ejemplo, vestidos y medias para las secretarias y obreras, sombreros , calzado, guantes y otros productos que, según la temporada, constituirían una buena oportunidad para movilizar productos y obtener ganancias. Catalina era una mujer emprendedora, con espíritu independiente y con el compromiso de velar por el bienestar de su madre, Graciana Vergara.

   Al inicio del  año 1944, mientras Leonardo y Teresita jugaban, como todas las tardes, a esconderse en el interior de la casa, ella descubrió algo que no estaba antes y la deslumbró: una muñeca nueva, aún estaba en su estuche; con gran interés y con una ilusión indescriptible, la revisó, los caireles eran castaños, los ojos no eran pintados sino que la muñeca era capaz de cerrar los párpados al moverla y las enormes pestañar  rizadas caían para quedar, al cerrar los ojos, como un lindo  trazo curvo.  Su vestido era de terciopelo guinda que caía graciosamente por las piernas y cubría hasta los talones, sus zapatos negros y muy bonitos.  “Esta muñeca es para mí”, pensó con enorme alegría Teresita quien, tras regresar a su sitio a la mujercita articulada, se propuso no comentar el hallazgo y esperar el momento de estrecharla entre sus brazos el Día de Reyes.

   Al llegar la ansiada mañana, Leonardo encontró en la sala de su casa una bicicleta, a Imelda le trajeron unos muñecos de esos que hacen ruidos al oprimir la panza y la sorpresa fue enorme para Teresita, que encontró unos patines.

   Como era costumre, los niños salían a la calle para jugar y mostrar los obsequios que los magos les dejaron en la madrugada.  Teresita salió a la calle con sus patines, se sentía decepcionada porque se había imaginado arrullando y cantando canciones de cuna a la muñeca.  

   Teresita avanzó rápido sobre las ruedas que yacían debajo de sus zapatos para detenerse frente a una vecina, otra niña más o menos de su edad, que cargaba amorosamente a un bebé.  Miró a la vecinita quien, feliz en exceso, mostró el regalo de los reyes y entonces, con un arrebato de ira, Teresita la desprendió de las manos de la niña al tiempo que dijo: “Esa muñeca es mía; la vi en mi casa”.  La pequeña mamá lloró y quiso recuperar a su hijita, pero Teresita le dio un golpe.

    Creo que se debió hacer un gran escándalo porque Alfredo acudió al lugar, puso en orden las cosas, tomó a Teresita de la mano y la llevó a un almacén para comprar una muñeca que fuera para ella.


viernes, enero 05, 2024

5 DE ENERO

 



   Hoy vienen a mi mente algunos recuerdos que no preciso los años.

   Uno de ellos fue notable porque Alfredo, mi hermano mayor, se empeñó en no dormir y esperar la llegada de Melchor, Gaspar y Baltazar.  Al día siguiente, él estaba feliz pues afirmó que había visto cómo se introducía una especie de humo o neblina a través de la cerradura de la puerta o la ventana, no preciso el lugar.

   Años después, con Emilio, mi hijo qpd.  Resulta que a partir de los 4 años de edad, aproximadamente, cuando ya era independiente y muy curioso, siempre encontró los juguetes antes de que los reyes los colocaran en su lugar y nosotras, mi mamá y yo, le exponíamos diferentes hipótesis para explicarle la presencia de los muñecos, triciclo y otros objetos.

    En fin, creo que la llegada de los Reyes Magos es un día muy especial para muchos niños que son favorecidos por el amor y las posibilidades de sus padres.

miércoles, enero 03, 2024

TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR.


 

   Se suele pensar así porque lo que guardamos en la memoria son hechos relevantes y dulces, en la mayor parte de los casos y para bien de nosotros mismos.  Recuerdo que mi hijo, cuando cursaba el 3º de primaria, tuvo un profesor llamado Miguel, quien, guitarra en mano, les cantaba para transmitirles algunos aprendizajes.  Entre las canciones, había una que versaba “tu mamá te dirá: todo  tiempo pasado fue mejor”.  Creo que se titula “El moco”.

 

 

   Hay muchos tipos de familia, me refiero al estilo de interacción que se da al interior de éstas, a la forma en la que se demuestran el cariño y la preocupación, en que se brindan los apoyos y se crean los llamados proyectos de vida.

   En mi caso, nunca me imaginé como una mujer adulta y, mucho menos, como una persona madura.  Yo he vivido cada día y de acuerdo a las circunstancias, pero siempre con el ánimo de ser  empática  hacia los demás.

   Mis padres, Carlos y Teresa, eran jóvenes en la década de los 70´s, ambos trabajaban.

    Mi papá era periodista en el diario  El Universal Gráfico y mi mamá, investigadora universitaria. 

   Recuerdo que a veces, cuando por alguna razón no íbamos a la escuela, ella nos llevaba a una casa en la que ella, junto con tres compañeras y amigas, llevaban a cabo una investigación que después se publicó bajo el título de Fuentes de la historia contemporánea de México, cuyo coordinador fue el Dr. Stanley R. Ross.

    La casa en la que ellas se reunían pertenecía a una del cuarteto, cuyo nombre era Lucila Flamand.  Me encantaba porque Lucila era muy cariñosa con nosotros, me refiero a mi hermano y a mí, tenía dulceros de cristal en las mesitas y ahí nos dábamos gusto comiendo chocolates.  Otra amiga de mi mamá era María de Jesús Cubas Maza, era delgada y muy platicadora y divertida.  La otra, Delia, era la más joven y su esposo era activista, según recuerdo.

   Mi madre tenía un Rambler american color azul turquesa y en una ocasión que nos dirigíamos a la casa de Lucila, un camión “de redilas”a, sufrió una falla en los frenos, por lo que envistió al rambler.. 

   Desafortunadamente, no recuerdo más sobre el hecho, sólo que el  auto quedó con la cajuela sumida.

   Desconozco, en lo personal, el proceso en que se publica un libro, pero puedo imaginar que ahora se realiza con rapidez pues el avance tecnológico es notable.  En aquella época se utilizaban linotipos y había que revisar palabra por palabra.  Recuerdo que las investigadoras denominaban “el tírese” a la revisión visual que consistía en abanicar las páginas para detectar alguna diferencia y encontrar las llamadas “fe de erratas”.

   Yo creo que soy afortunada por ser testigo del avance tecnológico y el cambio radical en la forma de comportamiento, costumbres e interacciones.  Desafortunadamente, aún persiste la insensibilidad en algunas personas y espero ser testigo de un camio comportamental Enel que haya respeto, amor, honestidad y empatía en la totalidad de los humanos.

lunes, enero 01, 2024

COINCIDENCIAS

 


 

   En mi texto de ayer, compartí la dirección del correo del blog para que se pusiera en contacto quien me escribió que su mamá vivió en la unidad Kennedy en la misma época que yo.  A pesar de haber estado al pendiente, no fue sino hasta hoy y de manera presencial que lo supe.

 

   Nos conocimos hace 12 años, su nombre es Águeda y cuando, en una charla le platiqué sobre el blog en el que escribo,desde hace mucho tiempo titulado Diario de Ágata, comentó con asombro que su nombre significa ágata y afirmaba ser “tocaya” de mi gatita.

   Creo ser afortunada por contar con una famiia tan amplia, pues las amistades forman parte de la familia debido a los lazos fraternales que nos unen.  La amistad se fortaleció en el ámbito laboral y trascendió al social. 

   Cuando mi hijo falleció, ella fue una de las grandes amigas que mostró su apoyo, su generosidad y su compasión.  Incluso me brindó su ayuda en el cuidado de mi perra Fanny durante algunas semanas después del trágico suceso.  

   Estoy profundamente agradecida con ella, su escucha atenta, su disposición para brindar su ayuda, su alegría, su generosidad y muchas más virtudes han sido para mí un verdadero apoyo en mi proceso de aceptación del destino.

 

   Me pregunto si es coincidencia que su mamá haya vivido cerca de mi domicilio infantil y que Águeda sea una de mis amigas más queridas o si esto ya estaba escrito en nuestras líneas de vida.

   Querida Aguedita, esta canción es para tí.

 

https://www.youtube.com/watch?v=Wkt08G3V25E

 

 

MI CIUDAD Y GUADALUPE TRIGO EN 1971

             Era el primer año de presidencia de Luis Echeverría Álvarez, al igual que el del Jefe del Departamento del Distrito Federal –ah...