viernes, enero 12, 2024

EQUIVOCACIÓN GRATIFICANTE

 


 

   Ayer fue un día extraordinario.  Fui a visitar a mis antiguas compañeras de trabajo para platicar y mantenerme activa afectiva y socialmente, porque la convivencia es algo que valoro y me mantiene motivada. 

   A mi regreso a casa, recordé que había descuidado la comunicación con otra gran amiga, quien fungió como mis ojos, además de mi madre, durante mis estudios de la licenciatura en educación especial.

   Envié un mensaje a mi amiga Araceli y cuál fue mi sorpresa cuando, al cabo de unos minutos, comencé a recibir múltiples respuestas porque mi saludo llegó a muchos de mis contactos.  En un primer momento, me sentí un poco agobiada por mi torpeza.  Sin embargo, a través de mi descuido se restableció la comunicación con muchos de los que no había vuelto a saber desde el año 2020, cuando estábamos recluídos al interior de los hogares a causa de la pandemia y mi trabajo se basaba en la comunicación a distancia con la comunidad educativa, además de haber elaborado un blog en el que subía actividades que abarcaban los aprendizajes esperados.

   Al final, me dio gusto el resultado de mi equivocación, pues tuve la oportunidad de platicar con un primo político, con abuelitos y madres de exalumnos y con ello confirmé que mi vocación se mantiene vigente.


miércoles, enero 10, 2024

UN CUENTO


   Yo tenía 8 años y cursaba el 3º grado en la escuela.  La enseñanza del español era estructural, aprendí en aquel tiempo conceptos tales como fonema, gramema, lexema, objeto directo, indirecto y circunstancial, entre otros.

   Una ocasión, la maestra Minerva Guillén, con acento en la e, como nos informó el primer día de clases, nos indicó que debíamos  redactar un cuento e ilustrarlo.

   Ya en la casa, mi hermano Alfredo y yo nos sentamos a resolver nuestras respectivas tareas escolares; Alfredo terminó con su encomienda, pero yo no sabía qué escribir. 

   La imaginación, dice Vigotsky, depende de la cantidad de experiencias sociales y en los niños es más desbordada debido a que el razonamiento no ha completado su proceso de desarrollo y de interconexión con las funciones psicológicas básicas.

   Los cuadernos que tenía eran de colores, es decir, el total de hojas era 100 y estaban repartidas en grupos de 25; se veían muy bonitos, pues al cerrarlo, era un conjunto de hojas multicolor azul, rosa, verde y amarillo.

   Hice el intento, creo que mi cabeza estaba hueca, no se me ocurría aventura alguna de nada en particular.  Mi hermano, solícito y amable, se ofreció a ayudarme y comenzó con el dictado.  No recuerdo el argumento, pero sí que los personajes fueron un caballo, un conejo y una zanahoria.

   Al día siguiente pude entregar mi tarea y Alfredo ganó un sello de abejita en mi cuaderno.


    

martes, enero 09, 2024

CUANDO LLEGUE TU PAPÁ, LE VOY A DECIR LO QUE HICISTE.

 



 

   La frase anterior era repetida por varias madres de familia en el siglo pasado.  A través de ella se refleja una ideología propia de los años 1900.

   El papel de la mujer en la vida económica de la sociedad ha avanzado tanto, que en la actualidad existen jefaturas, gerencias, direcciones y propiedades a cargo de mujeres y sus subordinados pertenecen a ambos sexos sin que represente un desdoro para los hombres. 

   El siglo pasado no era tan común que las mujeres casadas tuviesen algún empleo formal, recuerdo que algunas madres de familia se dedicaban en su casa, a la manufactura de artesanías (flores de migajón, figuras de papel maché, a la elaboración de prendas tejidas a mano o en máquinas tejedoras, a vender productos por catálogo, etc.) para completar el “gasto” que les daba su esposo o para tener un dinero para ellas..

 

   Una ideología es el conjunto de creencias que se ponen en práctica y reflejan los pensamientos y posturas de un lugar o de una época.

   Durante gran parte del siglo XX privó la ideología machista, que es la qu otorga autoridad y superioridad al varón por encima de las mujeres, quienes debían dedicarse al cuidado de los hijos y del hogar.  Sin embargo, la mujer siempre ha sido parte importante en el devenir histórico mundial a través de sus aportaciones artísticas, científicas, políticas y los demás ámbitos de la vida social, económica y cultural.

   Una vez terminada mi introducción al tema del machismo, inicio con la anécdota que solía platicarnos mí madre en la que se retrata el desequilibrio valoral entre hombres y mujeres en la época machista.  La autoridad de muchas mujeres en la dinámica familiar era tan poco significativa que hasta sus hijos decían la frase intimidatoria a sus madres.

 

  

              “TE VOY A ACUSAR CON MI PAPÁ”

   Al interior de la casa ubicada en Fundidora de Monterrey número 13, los niños jugaban, Leonardo y Teresita corrían de un lado a otro, el juego de “Los encantados” era su preferido y la pequeña Imelda intentaba correr a la par de ellos.  El juego era divertido y ambos se mostraban considerados con su hermanita, cuya velocidad y precisión en sus zancadas era incipiente.  Por ello, le permitían que los tocase para quedar anclados en el lugar hasta que el otro, raudo, lo desencantase.

   Catalina confiaba en que sus hijos, traviesos y muy activos, ejercitasen sus cuerpos y le dieran un rato de tranquilidad. 

   En la sala familiar estaba Catalina con cinco amigas, todas vecinas de casas aledañas; al patio llegaba el rumor de la charla de las mujeres, risas y murmullos, mensajes expresados en voz tan baja que sería difícil comprender aún para el más avezado en el arte de descifrar mensajes y códigos verbales.

   De repente, Leonardo lanzó una exclamación, la intención fue detener la carrera de sus hermanas y dijo: “Teresa, mi mamá está comiendo con sus amigas”. 

    Teresita recordó la habitación destinada para el almacenamiento de víveres, se dirigió a ella, contó las latas y salió de la habitación.  Luego, con un banco entre sus manos, se encaminó hacia la ventana de la sala y lo colocó sobre el piso; primero subió el pié derecho, luego el izquierdo y con sus manos sobre el alféizar, se asomó, vio a las mujeres departir con desenfado mientras hundían  las cucharas en los pequeños platitos hondos.  La sangre circuló más rápido por sus venas hasta llegar a su cara que, enrojecida por la impotencia y el coraje, hizo mover sus labios para lanzar la amenaza: “¡Cuando llegue mi papá a la casa te acusaré porque te estás comiendo nuestros duraznos!”.

 

lunes, enero 08, 2024

EMILIO.

 



 

   En mi adolescencia, una vez terminada la lectura  de la obra pedagógica de Juan Jacobo Rousseau, decidí que mi hijo se llamaría así.  El significado del nombre es bondad y aseguro que la virtud más grande de Emilio fue su nobleza, su bonomía.  Mi hijo falleció a los 37 años de edad, en la plenitud de la vida para muchos y que, desafortunadamente, se truncó de manera intempestiva para él.

    Hoy fui al panteón para corroborar que los floreros, arruinados por no sé qué acto humano desalmado, estuvieran ya  puestos en su lugar.

    Mi sorpresa fue enorme cuando  Marlon, gran amigo y mis ojos, me informó que seguía  igual, es decir, la gaveta de Emilio en malas condiciones.  Por supuesto, fui a  las oficinas de aquel sitio a exigir una explicación y una acción inmediata,. 

   Sé que los panteones, al igual que las farmacias, tintorerías, refaccionarias, hospitales, tlapalerías y otros giros de negocio son eso,  negocios y su meta es ganar dinero.

    Un panteón es el lugar en el que  descansan o se encuentran los familiares y amigos fallecidos,, el lugar sagrado para nosotros como supervivientes o deudos.

    Cada vez que nos dirigimos hacia el lugar en donde está el cuerpo de Emilio, yo pienso que  vamos a visitarlo, que iremos a su casa, porque es ahí donde está desde septiembre de 2019.

   El compromiso de quienes son los dueños del negocio que se enriquece lucrando con el dolor y las pérdidas humanas debiera ser sensible, es decir, si bien lo que interesa a los empresarios es incrementar sus ganancias,  deberían garantizar que estarán al pendiente de tumbas y gavetas porque, a fin de cuentas, es como un fraccionamiento residencial para féretros.

 

   Sugerí a la señorita que me atendió que externara al gerente de la empresa que  capacitara bien a los empleados, que les brinden cursos de motivación hacia el trabajo y práctica de empatía, porque es necesario que logren imaginar el dolor que provoca saber que nuestros más preciados familiares están abandonados y su lugar de reposo, en pésimas condiciones.. 

   El dolor que me provoca  este descuido es enorme, una desea que la casa de los nuestros tenga todas las comodidades y lo mismo respecto a los que nos faltan, una espera que  el sitio en que se hallan nuestros difuntos esté limpio, agradable y que, al estar ahí, podamos experimentar un estado de tranquilidad, confianza y nos de resignación y conforte los espíritus, el de  quien reposa dentro del ataúd y el nuestro.

       Cuando un hijo muere, el dolor es infinito, una respira  existe y, aunque  permanece una en este mundo sin una razón; se debe continuar; hay que reaprender y revalorar lo que hay a nuestro alrededor, extender las manos para asirse de familiares y amigas y del compañero, del apoyo tanatológico para aceptar que se esfumaron proyectos e ilusiones para elaborar nuevos, una aprende a vivir con el dolor y la ausencia  a echar mano de la imaginación para convivir, sentir, amar, y tener cerca a mi Emilio, de otra manera, a distancia. 

    No pensar en los ausentes que, sin necesidad de que sean familiares es una cruel omisión, somos merecedores de toda la  comprensión,

MI CIUDAD Y GUADALUPE TRIGO EN 1971

             Era el primer año de presidencia de Luis Echeverría Álvarez, al igual que el del Jefe del Departamento del Distrito Federal –ah...